La apuesta chilena por la APS universal y reflexiones para América Latina

Un estudio analiza cómo la Atención Primaria de Salud se ha convertido en el eje central de la reforma sanitaria chilena ante las limitaciones para llevar a cabo cambios constitucionales más amplios, e identifica avances, retos y lecciones aprendidas para otros países de América Latina.

Por Clara Rosa Guimarães, periodista de CSP  

En un contexto marcado por disputas políticas, ajustes fiscales y dificultades para promover cambios estructurales en el sistema sanitario, la universalización de la Atención Primaria de Salud (APS) fue la alternativa viable para avanzar en la ampliación del acceso y el fortalecimiento del subsistema público de salud en Chile. Así lo muestra el artículo «Universalización de la atención primaria de salud: el “corazón” de la reforma sanitaria en Chile«, publicado en Cadernos de Saúde Pública. 

 El estudio analiza la estrategia de universalización de la atención primaria de salud (APS) adoptada por el Gobierno chileno entre 2022 y 2026, considerada el eje principal de la actual reforma sanitaria del país. La investigación ha identificado cómo se elaboró la propuesta, qué mecanismos sustentan su implementación y qué retos hay que afrontar para garantizar su continuidad y ampliación. 

Según los autores, tras el rechazo de la propuesta de una nueva Constitución en el referéndum nacional celebrado en 2022 —que proponía la ampliación de los derechos sociales—, disminuyeron significativamente las posibilidades de promover transformaciones estructurales en el sistema chileno de protección social en materia de salud. En este contexto, la universalización de la APS pasó a ocupar un espacio de consenso entre diferentes sectores políticos, sociales e institucionales. 

«El objetivo central de la universalización de la APS se basó en la ampliación de la cobertura de los servicios públicos y gratuitos de APS a todos los chilenos, independientemente de su afiliación al subsistema público o privado», destacan los investigadores. 

Una reforma posible en un sistema segmentado 

La Constitución chilena de 1980 no reconoce la salud como un derecho de ciudadanía, por lo que la cobertura se garantiza a través del sistema público o privado. Aunque el sistema sigue estando segmentado, el seguro público —Fonasa— cubría al 84 % de la población en 2024, mientras que las aseguradoras privadas (Isapres) atendían a alrededor del 16%. 

En este contexto, la propuesta de la APS universal se concibió como un paso hacia un sistema más universal y equitativo, reforzando precisamente el componente responsable de la mayor parte de la asistencia a la población chilena. 

Para comprender el proceso, los investigadores llevaron a cabo un estudio de caso cualitativo, basado en entrevistas con responsables del Ministerio de Salud, representantes de organizaciones profesionales y de usuarios, responsables regionales y municipales, profesionales sanitarios e investigadores chilenos. 

Los proyectos piloto allanaron el camino para la expansión 

La puesta en marcha comenzó de forma gradual en 2023, a través de siete proyectos piloto en municipios seleccionados, las denominadas «comunas pioneras». En agosto de 2024, la iniciativa ya estaba presente en 21 comunas. 

La estrategia se diseñó para reducir las resistencias políticas y evaluar nuevos mecanismos de ampliación y mejora del acceso a la atención primaria de salud (APS). Entre ellos, destaca la posibilidad de que cualquier persona que resida o trabaje en los territorios participantes se inscriba en los servicios públicos de APS, independientemente del tipo de seguro médico. 

Los resultados muestran que, en las siete primeras comunas pioneras, la mayor parte de los nuevos afiliados pertenecía al subsistema público (Fonasa), pero también se registraron adhesiones de beneficiarios de las Isapres y de las Fuerzas Armadas. 

Horario ampliado, telesalud, atención integral y participación social 

Entre las principales iniciativas puestas en marcha para ampliar y mejorar el acceso a la atención primaria de salud se encuentran la ampliación del horario de atención de los centros de salud, la implantación de sistemas de telesalud para la gestión remota de la demanda, la adopción de protocolos orientados a las enfermedades crónicas, que preveían el fortalecimiento del trabajo en equipo y de la atención compartida en la APS, y la estrategia de los «diálogos ciudadanos» y la cartografía de los activos comunitarios para reforzar la participación social. 

La ampliación del horario de atención de los centros de salud tenía como objetivo atender a los usuarios que tenían dificultades para acceder a los servicios durante el horario laboral. Por su parte, la plataforma de telesalud permitió resolver diversas demandas de forma remota, reduciendo las barreras geográficas y facilitando el contacto entre la población y los equipos sanitarios. Otro aspecto importante fue la incorporación de la Estrategia de Atención Integral Centrada en las Personas (ECICEP), un protocolo con directrices para la elaboración de planes de atención compartidos con los usuarios y supervisados por equipos multiprofesionales. Los diálogos ciudadanos ampliaron la participación social en la APS, permitiendo que las comunidades identificaran barreras, propusieran y eligieran proyectos para mejorar la calidad de los servicios. A pesar de los avances, los investigadores observaron que la lógica biomédica y la organización de la asistencia por programas y patologías siguen estando muy presentes en el sistema sanitario chileno. 

El artículo destaca que la propuesta de universalización de la APS busca consolidar la implementación del Modelo de Atención Integral en Salud de la Familia y la Comunidad (MAIS), iniciado en el año 2005, que transformó los consultorios y centros de salud tradicionales en centros de salud familiares (CESFAM) y en centros de salud comunitarios (CECOSF) a partir de un modelo asistencial —centrado en las personas, capaz de proporcionar una atención integral y garantizar la continuidad— mediante la actuación multiprofesional en redes de atención sanitaria, intersectoriales y con participación social. 

La sostenibilidad es el principal reto 

El estudio señala que la universalización de la atención primaria de salud (APS) ha logrado resultados positivos; sin embargo, su sostenibilidad dependerá del apoyo político e institucional y de un marco jurídico capaz de garantizar su continuidad ante los cambios de gobierno y las situaciones de restricción fiscal. En el caso de América Latina, la experiencia chilena demuestra que las reformas de la APS pueden avanzar incluso en contextos políticos adversos. En cualquier caso, transformar los avances programáticos en cambios estructurales, capaces de resistir las recurrentes turbulencias políticas y económicas, implica garantizar una financiación pública suficiente y estable, avanzar en la superación de la segmentación del sistema sanitario y en la transformación del modelo de atención, fortaleciendo una APS integral, eficaz y orientada a las necesidades de la población.