
Las personas transgénero, travestis y no conformes con el género se enfrentan a profundas desigualdades que impregnan su vida cotidiana, incluyendo el derecho a la alimentación.
Una revisión sistemática de la CSP analiza cómo las experiencias de estigma, discriminación y violencia estructuran la inseguridad alimentaria en este colectivo.
Los hallazgos muestran que la transfobia, la exclusión familiar, las barreras laborales, la violencia de género y la falta de vivienda segura agravan el acceso limitado a los alimentos. Además de los impactos físicos y mentales, la alimentación suele limitarse a opciones ultraprocesadas y económicas. Las redes de apoyo se revelan como fundamentales para mitigar estos efectos, así como las estrategias para la resiliencia individual y comunitaria.
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